Objetivos

Objetivos Generales   Se trata de una propuesta institucional orientada al despliegue de un programa preventivo y terapéutico para aquellos adolescentes y adultos en situación discapacitante que demanden un proceso dinámico de tratamiento. Si bien dicha propuesta fue diseñada en función de los requerimientos de atención de personas con discapacidad intelectual en grado moderado o grave, la demarcación diagnóstica asume aquí un valor exclusivamente referencial; en tal sentido, no constituye una condición necesaria para el ingreso al Centro de Día (porque algunos concurrentes presentan problemáticas complejas que, si bien imponen efectos discapacitantes, no se encuadran en la nosografía del retraso mental), así como tampoco una condición suficiente (porque el proceso de evaluación de personas con retraso mental puede eventualmente desaconsejar su admisión y sugerir su orientación hacia otros campos, sean o no institucionales). El desenvolvimiento de esta perspectiva terapéutica supone que dicho proceso se desarrolle en forma simultánea en relación a diferentes niveles de intervención, de modo tal de poder trascender las limitaciones inherentes a cualquier concepción unilineal y reduccionista acerca de la problemática de la discapacidad intelectual. Nuestra propuesta se dirige, por lo tanto, a promover y suscitar efectos estructurantes en el plano individual, tanto como en el ámbito familiar y en el contexto socio-institucional:
  • en el plano individual: favoreciendo en el concurrente la consolidación de procesos de subjetivación que le permitan acceder a grados progresivos de simbolización, autonomía y desenvolvimiento, mediante las diferentes estrategias de abordaje y tratamiento que (articuladas entre sí y potenciadas a través de su inserción dentro de un encuadre interdisciplinario) constituyen las múltiples modalidades de intervención preventivas, terapéuticas, vinculares y recreativas;
  • en el plano familiar: generando un proceso participativo por parte del grupo familiar y afectivo del concurrente, ya que representa, por una parte, el ámbito donde se plasman en forma privilegiada las condiciones de posibilidad de todo proceso de intervención terapéutica, a la vez que aparece, por la otra, como la sede donde se instala la problemática de la discapacidad mediante una específica organización vincular, cuyas repercusiones dentro de la dinámica familiar reclaman una lectura especializada y sistemática;
 
  • a nivel social e institucional: por cuanto el desenvolvimiento de una lógica de abordaje que no contemple su articulación con el contexto socio-institucional y con sus condiciones de articulación en prácticas y redes institucionales y sociales corre el riesgo de encaminarse a reproducir y afianzar un modelo basado en la exclusión que, por la vía de la estigmatización, el aislamiento y la segregación, obtura las potencialidades de inserción social de las personas con discapacidad.
  Objetivos específicos   Las consideraciones precedentes nos permiten delimitar un conjunto de objetivos específicos que se orientan a generar, consolidar y potencializar el proceso de estructuración subjetiva y de inserción social de cada concurrente. Dichos objetivos son los siguientes:
  • Promover el logro de un desplazamiento en la posición del concurrente, de forma tal que su condición de “objeto de cuidados” (lugar en el que habitualmente es ubicado) pueda rotar hacia una posición que lo reconozca como sujeto de deseos y de motivaciones, como punto de partida de una construcción identitaria activa y desligada de los condicionantes que lo alienan en relación con sus imposibilidades o limitaciones;
  • Propiciar el reconocimiento y el ejercicio de derechos por parte de las personas con discapacidad, así como la responsabilización subjetiva que coadyuve a materializarlos;
  • Consolidar la adquisición del mayor grado posible de independencia personal y su afirmación tanto en relación con el dispositivo institucional como en el ámbito familiar y social;
  • Desarrollar un plan de tratamiento individualizado, a través del cual las diferentes estrategias implementadas se definan por su adecuación con un programa terapéutico establecido desde el ingreso del concurrente, y periódicamente reformulado, sobre el cual confluyan modalidades de atención individuales y grupales;
  • Desarrollar un conjunto de actividades desde un encuadre preocupacional, en contextos y espacios de participación compartidos con otros, como instancia de promoción de situaciones de intercambio y como ámbito de estimulación para la creatividad de cada concurrente;
  • Promover el máximo desarrollo posible de las capacidades intelectuales y potencialidades vinculares de cada concurrente, a través de su inclusión en diferentes prácticas y actividades preocupacionales, expresivas, terapéuticas y recreativas;
  • Establecer un marco de trabajo con familiares, mediante el cual los referentes afectivos de cada concurrente puedan acceder a una instancia de participación y compromiso con el programa terapéutico implementado en cada caso, y donde se promueva un espacio de reflexión acerca de la sintomatología que se consolida alrededor de la impronta que produce la discapacidad intelectual en la convivencia cotidiana, a la vez que se impulsen las condiciones para su problematización y su modificación;
  • Generar procesos de socialización y de inserción comunitaria, partiendo del relevamiento de los diferentes recursos disponibles en la comunidad, y tendiendo al desarrollo de actividades recreativas y culturales mediante la ampliación de los ámbitos de participación.